sábado, 21 de marzo de 2015

Busca la implicación de grandes chefs internacionales en la recuperación de los océanos

Oceana quiere que el pescado de forraje se destine al consumo humano

IP - 18 de marzo de 2015Compartir en Facebook Compartir en Twitter     


La asociación conservacionista Oceana ha reunido en el Basque Culinary Center de San Sebastián a chefs de algunos de los mejores restaurantes del mundo en favor de la conservación marina. Estos se han comprometido a apoyar la campaña de Oceana “Save the Oceans and Feed the World” sirviendo pescados pequeños (como anchoas, sardinas o arenques) en sus restaurantes, a partir del 8 de junio de 2015, Día Mundial de los Océanos, apunta Oceana. Los chefs cocinarán estos pequeños pescados para animar a los clientes a que pidan y disfruten de estos deliciosos y sanos alimentos marinos, y para apoyar la campaña de Oceana de salvar los océanos y alimentar al mundo.
 
Según explica Oceana, los chefs ayudarán a Oceana a inspirar a más consumidores e individuos, darles capacidad de decisión y hacer que se involucren en apoyar las campañas de Oceana para contribuir a recuperar los océanos del mundo a niveles de biodiversidad y abundancia que puedan mantenerse y sostener un planeta que se prevé que pase de 7.000 millones de personas a 9.000 en 2050.
 
Entre los chefs que han accedido a sumarse a la campaña y servir anchoas y otros pescados pequeños el 8 de junio en sus restaurantes se cuentan: Grant Achatz (Alinea, Estados Unidos); Gastón Acurio (Astrid y Gastón, Perú); Ferran Adrià (elBulli Foundation, España); Andoni Luiz Aduriz (Mugaritz, España); Juan Mari y Elena Arzak (Arzak, España); Alex Atala (D.O.M., Brasil); Massimo Bottura (Osteria Francescana, Italia); José Luis González (Gallery Vask, Filipinas); Brett Graham (The Ledbury, Reino Unido); Rodolfo Guzmán (Boragó, Chile); Daniel Humm (Eleven Madison Park, Estados Unidos); Normand Laprise (Toqué, Canadá); Enrique Olvera (Pujol, México); René Redzepi (Noma, Dinamarca); Heinz Reitbauer (Steirereck, Austria); Joan Roca (El Celler de Can Roca, España); Pedro Subijana (Akelare, España); Joachim Wissler (Vendôme, Alemania); Ashley Palmer-Watts (Dinner by Heston Blumenthal, Reino Unido).
 
Los pescados pequeños que se han comprometido a servir (anchoas, sardinas, caballas y arenques) son conocidos como “pescados de forraje”, pues desempeñan un papel crucial en las redes tróficas de algunos de los ecosistemas marinos más productivos del mundo. Constituyen la principal presa y recurso para la transferencia de energía desde los niveles tróficos más bajos (plancton) hasta los niveles tróficos más altos (peces depredadores, aves y mamíferos marinos).
 
“Los pequeños peces como las anchoas suelen ser los más recomendables para cualquiera,” comenta Patricia Majluf, vicepresidenta de Oceana en Perú y una reconocida especialista en pesquerías de reducción, que también ha intervenido en la reunión de San Sebastián.“Poseen unos niveles muy altos de nutrientes como los omegas, vitamina A, zinc y calcio, así como unos niveles muy bajos de toxinas como el mercurio, muy presentes en otros peces de mayor tamaño y longevidad”. 
 
Lasse Gustavsson, vicepresidente de Oceana en Europa, pide pues a los chefs reunidos que ofrezcan y destaquen en sus menús el pescado de forraje, señalando que “os pedimos que uséis vuestra influencia en la comunidad culinaria para conseguir que el pescado pequeño abunde en nuestros platos, y no solo en la harina de pescado”.
 
“El compromiso de los chefs con Oceana para contribuir a que la gente vea el pescado pequeño como algo delicioso nos ayudará a salvar los océanos y alimentar el mundo”, añade Andy Sharpless, director ejecutivo de Oceana y autor de La proteína perfecta, “Podríamos alimentar a decenas de millones de personas simplemente comiéndonos directamente las anchoas y otros pescados de forraje, en vez de destinarlos a cebar a salmones de piscifactoría y a otro ganado con harina de pescado. Esto, junto con una gestión científica de las pesquerías mundiales, nos permitiría en el futuro alimentar a mucha más gente y depender menos de la ganadería para conseguir nuestras proteínas animales. Lo que supondría aliviar la presión que ejercemos sobre el planeta en forma de explotación de fuentes de agua potable, de tierras cultivables y de emisiones de gases que contribuyen al cambio climático”.

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