domingo, 7 de diciembre de 2014

Pesquerías y biodiversidad: El reto de la conservación

 Pablo Durán Muñoz Técnico de I+D+i. Instituto Español de Oceanografía. Programa de Pesquerías Lejanas. Centro Oceanográfico de Vigo - 5 de diciembre de 2014



En abril de 2014, al tiempo que Industrias Pesqueras cumple 87 años, el Instituto Español de Oceanografía (IEO) celebra su centenario. Cien años investigando el uso sostenible de la mar y asesorando sobre las políticas pesqueras. En un siglo de historia de la pesca la situación ha evolucionado radicalmente. En el pasado, investigación y gestión se centraban en la actividad pesquera y en los stocks. Las pesquerías estaban sujetas a normas sectoriales. Eran las épocas de la ordenación clásica. Actualmente el marco es mucho más amplio y exigente. El enfoque del ecosistema ha sido plenamente aceptado y la ciencia pesquera se ocupa también del estudio de los hábitats y los ecosistemas que soportan las pesquerías. Ahora se busca el uso sostenible del ecosistema en su conjunto y no solo de los recursos. Ello supone combinar el enfoque clásico con la ordenación del ecosistema -orientada a la conservación de su estructura y función- con énfasis en la protección de la biodiversidad y los hábitats.
Esta es la realidad de las pesquerías actuales y futuras. A estas alturas, ya nadie pone en duda que la pesca depende de la existencia de unos ecosistemas marinos saludables. Las implicaciones ambientales de la pesca son una preocupación social y tienen su espacio tanto en la prensa sectorial como en la generalista. Aceptamos que para minimizar los impactos y garantizar la sostenibilidad se necesita una ordenación basada en el ecosistema, fundamentada en el conocimiento científico. Por ello no nos ha de sorprender una mayor integración entre las regulaciones pesqueras y ambientales, ni que la pesca, además de ser objeto de la política pesquera común, ocupe un lugar destacado en las políticas de conservación.
Este es el caso de la “Estrategia Europea sobre Biodiversidad hasta 2020”. Este nuevo y ambicioso plan, consta de seis
La “Estrategia Europea sobre Biodiversidad hasta 2020” consta de seis objetivos para detener la pérdida de la biodiversidad y restaurar los servicios que los ecosistemas proporcionan, uno de los retos sociales más relevantes del momento
objetivos para detener la pérdida de la biodiversidad y restaurar los servicios que los ecosistemas proporcionan, uno de los retos sociales más relevantes del momento. Pretende abordar los desafíos sobre la conservación de la biodiversidad y cumplir las obligaciones del Convenio de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica. Reconoce que la biodiversidad -definida por la CE como la variedad de ecosistemas, especies y genes que nos rodea- constituye un capital natural de inmenso valor que es imprescindible proteger, conservar y restaurar para que los ecosistemas puedan seguir realizando sus funciones y proporcionando servicios esenciales para la sociedad europea. Considera la biodiversidad no solo por su valor intrínseco, sino también por el enorme valor económico de los servicios que provee. Y es que existen ya suficientes evidencias científicas de que la biodiversidad es un factor clave para el correcto funcionamiento de los ecosistemas y para mantener los beneficios que estos nos proporcionan, entre ellos la pesca.
Tan valiosa es la pesca como servicio ecosistémico, que el Objetivo nº 4 de la nueva Estrategia sobre Biodiversidad está dedicado íntegramente al uso sostenible de los recursos pesqueros. Persigue mejorar la gestión en todos los caladeros de la flota europea, suprimir los descartes, eliminar los impactos y proteger los ecosistemas marinos vulnerables, en sintonía con las resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre pesca sostenible.
Con este panorama, es evidente que la demanda de incorporar la biodiversidad a la ordenación crecerá en los próximos años, exigiendo un incremento paralelo de la investigación. En España partimos de una sólida base. El IEO tiene experiencia investigando la diversidad biológica y los ecosistemas marinos vulnerables, con resultados reconocidos, tanto en los caladeros lejanos de Hatton Bank, NAFO, Atlántico Suroccidental y SEAFO (Proyectos ECOVUL-ARPA, NEREIDA, ATLANTIS y RAP-SUR), como en las aguas más cercanas (Proyecto INDEMARES). Pero va a hacer falta apoyo financiero para reforzar los equipos humanos y consolidar las líneas de investigación actualmente en marcha y una planificación a largo plazo que permita abordar ordenadamente el reto de la conservación, con el horizonte puesto en el año 2020.

www.industriaspesqueras.com/

No hay comentarios:

Publicar un comentario