martes, 16 de diciembre de 2014

Oceana reclama medidas para acabar con la contaminación de mercurio en el mar

Análisis de mercurio en pescado de Baleares, realizados por la Conselleria de Salud, confirman los resultados que Oceana obtuvo en muestras de pescado de Menorca.

Oceana.org
Contact:
Marta Madina ( mmadina@oceana.org )


Sanidad debe afrontar el problema con más valentía y tomar medidas para dar garantías de seguridad alimentaria a los consumidores y al sector pesquero.
Oceana reclama a las administraciones competentes que tomen medidas decididas para acabar con la contaminación de mercurio en el mar, a raíz de los resultados de los análisis de pescado capturado en Baleares que ha llevado a cabo la Dirección General de Salud Pública y Consumo del Govern Balear. Estos análisis, realizados tras la publicación en enero de los realizados por Oceana, confirman la presencia de mercurio en especies capturadas en diferentes puntos de Baleares, principalmente en Menorca.
“Consideramos positivo que Sanidad haya tenido en cuenta nuestros resultados y haya llevado a cabo estos análisis”, afirma Ricardo Aguilar, director de investigación de Oceana en Europa. “Sin embargo, se deberían establecer medidas concretas que garanticen la seguridad alimentaria de los consumidores y darse las herramientas necesarias al sector pesquero para que puedan asegurar la calidad de sus productos, ya sea mediante recomendaciones oficiales de la frecuencia máxima de consumo de determinadas especies, alertas para grupos de riesgo u otras medidas similares.”
Oceana, a petición de la Dirección de la Dirección General de Salud Pública y Consumo, proporcionó un informe detallado de la metodología que había usado para el análisis de pescado de Menorca para que fuera tenido en cuenta en los análisis de esa Dirección General.
Oceana lamenta sin embargo la poca transparencia del Govern respecto a estos, teniendo en cuenta que se trata de información de interés para la salud pública y deberían estar al alcance de todos los ciudadanos. Además, se han puesto trabas administrativas para conseguirlos y finalmente ha resultado ser un documento con carencias importantes, ya que solo se proporcionan los promedios de los niveles de mercurio por especie, en lugar de por muestra, y tampoco se da el peso de los ejemplares, como sí hace el documento desvelado por el grupo parlamentario MES. De este modo, no se permite sacar conclusiones reales de esos análisis.
Estos problemas de contaminación por mercurio ya se han detectado en otras especies capturadas por la flota española. A raíz de ello, el Ministerio de Sanidad se vio obligado a emitir una serie de recomendaciones relativas a determinadas especies situadas en lo alto de la cadena trófica, como son el atún rojo o el pez espada.
En el caso de Baleares, se han analizado especies capturadas por la flota local y que no son migratorias, para asegurar que la contaminación proviene de las aguas de Baleares y no de cualquier otro lugar.
En los resultados de las muestras analizadas por la Administración, las especies que han superado los límites establecidos por la normativa europea[i] han sido el dentón, en un 100% de las muestras, la merluza, en un 50%, el congrio en un 45% y el rape en un 20%, casi alcanzando esta última especie en todas las muestras el límite permitido.
En el caso de las muestras de Oceana, analizadas por expertos de la Universidad de Barcelona, el 80% del rape superaba el máximo permitido y en relación al cabracho, el 70% de estas.
Las diferencias en los resultados de las especies que tanto Oceana como el Govern han analizado, cabracho y rape, son debidas a la talla de los individuos. Los individuos de rape analizados por Oceana presentaban entre 3kg y 20kg, mientras que los de la Administración han sido de entre 0,5kg y 3kg. Los cabrachos analizados por Oceana eran de entre 0,9 y 2,9 kg, mientras que los de la Aministración tenían entre 0,2kg y 1,4kg. Este factor es determinante para la concentración de mercurio, ya que cuanto mayor es el ejemplar, más mercurio ha ido acumulando a lo largo de su vida.
“Todas las administraciones deben afrontar el problema de manera decidida, sin más dilaciones y rodeos, hasta que se erradiquen las emisiones de mercurio y los vertidos de esta sustancias al mar”, reclama Aguilar. “Las normativas europea y los Convenios internacionales obligan a acabar con el uso de esta sustancia contaminante, debido a sus probados efectos negativos para la salud”.
Por ello, se están impulsando normativas, como el convenio de Minamata a nivel mundial y la Directiva Marco del Agua, en el plano europeo, para acabar con los vertidos y emisiones de este neurotóxico bioacumulable, tan nocivo para la salud humana.OMISIÓN de 19 de diciembre de 2006 por el que se fija el contenido máximo de determinados contaminantes en los productos alimenticios

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