Hoy hablamos de los Piratas Por Comisión, ¡uy! no de la Política Pesquera Común, que en estos momentos es como un juego de cartas donde se intercambian naipes de manera indiscriminada y las jugadas se viven con señas, ¡toma, como el mus!, y al igual que en la pesca, las jugadas aquí se también se llaman “lances”.

Dentro de la no SEXY PPC, se habla de muchas cosas, de hecho se discuten paquetes de reformas o paquetes de temas, para aquellos que somos más paganos, una de ellas son los descartes. Es una partida de cartas que se está jugando en Europa y que parece que sólo pueden jugar los Ministros y sinceramente, estamos hartos. No pueden jugar con el futuro de nuestros océanos.

Pues bien, una de las jugadas magistrales para los gobiernos y para la industria son los descartes. Y, ¿qué diablos son los descartes? Pues ni más ni menos que especies de peces u otros animalillos marinos que se tiran al mar, muertas o moribundas, vamos con posibilidad cero de que estas vuelvan a nadar alegremente por los océanos. Es algo muy simple, un barco, echa su red y después de estar pescando un rato, la recoge, todo esto es un lance.  Entonces se sube la red al barco pesquero y aquí comienza la orgía del descarte: esto me lo quedo, esto lo tiro, esto me lo quedo, esto lo tiro. Y, ¿qué tiro? pues un sinfín de bichillos. Especies comestibles fuera de cuota, especies comestibles que son pequeñas y aún no ha desovado, especies no comestibles que están en peligro como corales, delfines,...., es decir un batiburrillo de organismos marinos algunos de los cuales conocemos y otros no.

Uno de los artes pesqueros que más descartes produce, es el arrastre que tiran al mar el 40% de sus capturas para pesquerías como la merluza o el rape, y si el barco es para la captura del langostino esta cifra alcanza el 90%. Y por cierto, estos datos no nos los hemos inventado, son datos que los científicos que trabajan en centros de investigación marina de renombre.

Muchos dicen: los barcos tienen licencia para capturar solo determinadas especies, y lo dicen como sorprendidos, pues ¡claro!, pero qué pretenden, ¿capturar todo lo que les venga en gana? Capturar solo determinadas especies o determinada cantidad de estas se llama gestión de la pesca, lo que implica aceptar unas normas, unas cuotas, y unas reglas. Estas reglas del juego se ponen para evitar el expolio de los océanos, aunque está claro que muchos están haciendo trampa, y cambiando cartas bajo la mesa. Establecer cuotas es algo que se debe de hacer, lo que no se puede permitir es que las cuotas no sean justas. Y no, no son justas, ¿por qué los barcos más dañinos tienen más cuota que los más selectivos?, ¿porque el arrastre tiene casi el 50% de la cuota de la caballa y los artesanales solo el 3%, si encima son más barcos? Sí...no tiene sentido y ni yo soy capaz de explicarlo.

Por supuesto que esto no hay quien lo entienda y para parar este descontrol marino de pesca y tira lo que no me conviene o no me gusta, la Comisión Europea para la reforma de la PPC ha envidado una carta muy grande: “descartes cero”. Y claro ahí han comenzado los países a jugar sus cartas y a tirarse sus órdagos. La Comisión Europea dice que durante dos años se descarguen los descartes en puerto, vamos que no se vuelvan a tirar al mar, para que todo este daño se evalúe por científicos y se identifiquen los artes pesqueros más dañinos, y que se mejore la selectividad de las redes para que produzcan descartes cero.

Greenpeace con esto no juega, ni al mus ni a la comba. Greenpeace a los descartes cero dice SI. Queremos que la PPC luche porque los artes pesqueros sean sostenibles, que son los que no producen descartes por eso apoyamos la pesca artesanal, porque es sostenible. ¿Está claro? Descartes cero, pesca sostenible YA.